El jinete británico Harry Charles sufrió una caída durante una prueba de 1,45 m en Wellington. Afortunadamente, tanto él como su caballo, Lissino, salieron ilesos. Sin embargo, el incidente le llevó a reflexionar profundamente sobre la seguridad en los recorridos de salto, especialmente en lo que respecta a las combinaciones a dos trancos (vertical-oxer).
A través de una publicación en sus redes sociales, Charles compartió su experiencia y expresó su preocupación por el riesgo que estas combinaciones representan. Tras la caída, explicó que la pérdida de un tranco en este tipo de secuencias puede generar situaciones peligrosas, ya que un oxer requiere más energía que una vertical, lo que aumenta la complejidad y el riesgo de accidente si el caballo no se ajusta correctamente al recorrido.
“Las combinaciones de dos trancos vertical-oxer no son necesarias y pueden aumentar el riesgo de lesiones. Si un caballo no ajusta bien su salto, las consecuencias pueden ser graves”, comentó Charles.
Las palabras de Charles han generado un debate en la comunidad ecuestre sobre la necesidad de revisar este tipo de combinaciones en los recorridos. Muchos coinciden en la importancia de repensar ciertos aspectos del diseño de los trazados para garantizar la seguridad de los jinetes y caballos, lo que podría abrir la puerta a una posible regulación más estricta en este tipo de obstáculos.









