Recientemente, todo el norte de España ha experimentado fuertes rachas de viento, lo que ha llevado a la suspensión de varias competiciones, como el Nacional de Heras en Cantabria.
El viento fuerte puede ser un factor determinante a la hora de decidir si montar o no, ya que influye tanto en el comportamiento del caballo como en la seguridad del jinete. Los caballos son animales muy sensibles a su entorno, y las ráfagas de viento pueden generarles inquietud, haciéndolos más reactivos y difíciles de manejar. Además, el ruido constante y los objetos en movimiento pueden aumentar su nerviosismo, lo que incrementa el riesgo de sobresaltos o reacciones inesperadas.
Si el viento es especialmente intenso, una alternativa más segura es trabajar al caballo en cuerda. Este tipo de trabajo permite ejercitar al animal sin los riesgos que implica montarlo en condiciones difíciles. Además, es una excelente oportunidad para mejorar la atención del caballo a las órdenes de voz y reforzar su relajación en situaciones de distracción.
Otra opción válida es pasar tiempo con el caballo en la cuadra, cepillándolo o realizando ejercicios de manejo pie a tierra.
La seguridad debe ser siempre la prioridad, y saber cuándo adaptar el entrenamiento a las condiciones climáticas es fundamental para evitar accidentes y garantizar una experiencia positiva para ambos.
Si decides montar, una opción para reducir el impacto del viento es utilizar orejeras, que pueden ayudar a suprimir el ruido y disminuir el nivel de distracción del caballo.
-Redacción por Cristina Prado-









